Voy a hacer el mejor cómic de la historia y después me voy a suicidar. Va a ser genial. Tendrá dos o cuatro viñetas y será tan bueno que algunos críticos le llamarán el Rayuela de la tira cómica. Una obra maestra sin duda alguna.
Ustedes ahora no pueden concebir una realidad así, pero déjenme decirles que este cómic será para toda la familia, los hará reír y llorar. O mejor dicho, les provocará un espasmo de felicidad y melancolía. Se arrancarán las ropas desesperados, como si su mente intentara decir algo y sus manos sólo atinaran a desnudarse. Saldrán corriendo de sus casas en dirección desconocida y después de horas recorriendo la ciudad, acabarán varados muy cerca de donde viven, lo más raro es que el lugar les parecerá desconocido. "¿Estuve aquí alguna vez?" se preguntarán. Se sentirán extraños, con una sensación similar a la nostalgia. Al día siguiente despertarán cambiados, personas nuevas y mejores. En una comisaría, eso sí, por estar desnudos en la vía pública.
Por supuesto que el cómic lo escribiré en español y a pesar de que no incluirá juegos de palabras, su traducción será imposible. Aunque esto no impedirá que pueda ser entendido por cualquiera con el corazón puro. Una mujer al otro lado del mundo romperá un pacto de silencio de treinta años después de leerlo. Niños y niñas sin acceso a Internet mirarán al cielo y en las nubes podrán ver (o más bien sentir) el cómic del que todo el mundo habla. Demás está decir que varias figuras de la política pedirán disculpas públicas por todo lo que hicieron y procederán a presentar su renuncia.
Siglos después de su publicación, luego de que se realice una gran cantidad de estudios y teorías alrededor de esta tira cómica, sin que el paso de las generaciones lo note, reemplazará a la Biblia, el Corán, el Talmud, el Canon Pali, el Rigveda, el Furukotofumi, el Gurú Granth Sahib, el Avesta e incluso a esas revistas que reparten insistentemente los testigo de Jehová, convirtiéndose en el pilar fundamental de la Revolución. Habrá una guerra que acabará con la vida de millones. Los sobrevivientes renegarán de la sociedad y del Estado, se comenzarán a organizar en colectividades pequeñas donde el dinero no exista. Finalmente habrá paz en la Tierra... ¿pero por cuánto tiempo?
Calculo que cuando sea publicado, el manuscrito original costará entre cuarenta y cincuenta millones de dólares, duplicando y hasta triplicando su valor una vez ocurrido mi suicidio. Mi idea es regalárselo a alguno de ustedes. Aunque regalar no es la palabra, todo sería a cambio de amor. Así es, amor. Por cierta cantidad de tiempo, digamos, un año. No estoy hablando de amor romántico, ni mucho menos les estoy hablando de sexo. No importa si son hombres, mujeres o si se identifican con ambos géneros o si no se identifican con ninguno. Lo único que les voy a pedir, es que por un año finjan que me aman de manera convincente. Que se rían de mis chistes, que me digan que tengo razón todo el tiempo, a pesar de mis contradicciones. Que cuando terminen de comer lo que cociné, me digan que está rico. Que no se duerman si les muestro una película o una serie y que al pasar los créditos me hagan saber que tengo muy buen gusto.
Que me hablen hasta que me quede dormido mientras me acarician el pelo para que los malos pensamientos no me interrumpan el sueño y así no necesite más de la televisión o la música. Sean honestos, mírenme a los ojos y díganme la verdad, pero más vale que la verdad sea que soy un genio. No me hagan sentir solo, estén ahí, a mi lado, a una distancia razonable. Si lo necesitan les proporcionaré WiFi para que no se aburran. Cuando llore sin ninguna razón (que va a ser muy seguido) les voy a pedir que me cubran con una manta, me abracen y me digan que todo va a estar bien. Si estoy llorando con razón, apaguen la tele y díganme que deje de ver Forrest Gump, es tarde y mañana hay que levantarse temprano. Más o menos eso, el resto de los detalles los conversaremos en la entrevista.
Si estás interesad@, por favor envíanos una carta explicando por qué crees que te deberíamos elegir a Inés Matte Urrejola #1984 o al Fax que está apareciendo en pantalla.